Aquel día en que abrió el loto,
mi pensamiento andaba vagabundo, y no supe que florecía.
Mi canasto estaba vacío, y no vi la flor.
Sólo, de vez en cuando, no sé qué tristeza caía sobre mí;
y me levantaba sobresaltado de mi sueño,
y olía un rastro dulce de una extraña fragancia
que erraba en el viento del sur.
Su vaga ternura traspasaba de dolor nostálgico mi corazón.
Me parecía que era el aliento vehemente del verano que anhelaba completarse.
¡Yo no sabía entonces que el loto estaba tan cerca de mí,
que era mío,
que su dulzura perfecta había florecido en el fondo de mi propio corazón!
Rabindranath Tagore
domingo, 10 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Nada
El día que te acerques
Vendrán mujeres muchas,
Vendrán morenas bellas
Y vendrán dulces rubias
A disputarte; y ellas
Harán, con donosura;
Tu elogio, por lograrte,
Sin acertar ninguna.
Y yo no tendré miedo
De morenas ni rubias
Pues cerraré los ojos
Y te diré: - Soy tuya.
Alfonsina Storni
Vendrán mujeres muchas,
Vendrán morenas bellas
Y vendrán dulces rubias
A disputarte; y ellas
Harán, con donosura;
Tu elogio, por lograrte,
Sin acertar ninguna.
Y yo no tendré miedo
De morenas ni rubias
Pues cerraré los ojos
Y te diré: - Soy tuya.
Alfonsina Storni
lunes, 4 de noviembre de 2013
Quisiera ser tu predilecta almohada...
Quisiera ser tu predilecta
almohada
donde de noche apoyas tus
orejas
para ser tu secreto y ser
las rejas
de tu sueño: dormida o desvelada
ser tu puerta, tu luz cuando
te alejas,
alguien que no trató de ser
amada.
Huir de la ansiedad que está
en mis quejas,
poder a veces ser lo que
soy, nada,
no tener nunca miedo de
perderte
con variación y honda
infidelidad,
jamás llegar por nada a
concederte
la tediosa y vulgar
fidelidad
de los abandonados que
prefieren
morir por no sufrir, y que
no mueren.
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Preferí comenzar este blog con un poema de mi querida Silvette. Podría haber elegido a cualquier otra, pero cuando pensé en este blog pensé automáticamente en ella. La señorita Ocampo se ha sabido ganar mi corazón entre sus cuentos y poesías, con un estilo muy propio, como una niña divirtiéndose con las palabras, y eso lo juzgo como admirable. Tal vez, por eso es que desearía que se enalteciese más propiamente su obra, y no tanto por ser la eterna compañera de su esposo, Adolfo Bioy Casares, o la hermana menor de la virtuosa Victoria Ocampo. Mujer que sola se ha sabido hacer de talento excepcional, que en más de alguna ocasión trataré de volver a mostrar.
Por eso.. Honores a mademoiselle Silvette Ocampo.
Y asi comienza todo..
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