lunes, 4 de noviembre de 2013

Quisiera ser tu predilecta almohada...


Quisiera ser tu predilecta almohada
donde de noche apoyas tus orejas
para ser tu secreto y ser las rejas
de tu sueño: dormida o desvelada

ser tu puerta, tu luz cuando te alejas,
alguien que no trató de ser amada.
Huir de la ansiedad que está en mis quejas,
poder a veces ser lo que soy, nada,

no tener nunca miedo de perderte
con variación y honda infidelidad,
jamás llegar por nada a concederte

la tediosa y vulgar fidelidad
de los abandonados que prefieren

morir por no sufrir, y que no mueren.



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Preferí comenzar este blog con un poema de mi querida Silvette. Podría haber elegido a cualquier otra, pero cuando pensé en este blog pensé automáticamente en ella. La señorita Ocampo se ha sabido ganar mi corazón entre sus cuentos y poesías, con un estilo muy propio, como una niña divirtiéndose con las palabras, y eso lo juzgo como admirable. Tal vez, por eso es que desearía que se enalteciese más propiamente su obra, y no tanto por ser la eterna compañera de su esposo, Adolfo Bioy Casares, o la hermana menor de la virtuosa Victoria Ocampo. Mujer que sola se ha sabido hacer de talento excepcional, que en más de alguna ocasión trataré de volver a mostrar.
Por eso.. Honores a mademoiselle Silvette Ocampo.
Y asi comienza todo..

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